Porteo ergonómico
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Sois muchos los papás que me preguntáis por el porteo y ya sabéis que yo lo recomiendo 100%!! pero....hay que saber distinguir bien entre un porteo ergonómico y otro que no lo es. Aquí os explico en qué consiste una mochila ergonómica.

Una Mochila Ergonómica es un portabebés con el que podemos transportar a nuestro bebé pegadito a nuestro cuerpo respetando y cuidando su fisiología.

Va a depender del modelo, pero por lo general se puede utilizar entre los 3'5 hasta los 20kg (aprox 4 años). Sí que...como opinión personal y si podemos permitirnoslo, lo ideal sería utilizar un fular para los recién nacidos hasta que ya pesara 8-9kg, que pasaríamos a la mochila.

Las mochilas se componen del panel, que es la tela que rodea y recoge la espalda de nuestro bebé, a la que se le unen el cinturón y los tirantes.

Dependiendo del tipo de mochila encontraremos las mochilas preformadas y las mochilas evolutivas.

Éstas últimas se caracterizan por un panel regulable, por lo general en altura y anchura que pueden ir adaptándose al crecimiento del bebé, de manera que siempre se podrán ajustar más a sus características y necesidades.

Para muchos padres, las mochilas ergonómicas son el portabebés más cómodo y fácil de utilizar, ya que basta con abrochar y ajustar la mochila, sin tener que hacer anudados como con los fulares.

Lo principal que nos debemos fijar en una mochila ergonómica es en cómo se adapta ésta a la posición del bebé y si respeta su posición natural de ranita y espalda curvada.

Una gran ventaja de las mochilas ergonómicas es que distribuyen el peso de forma homogénea a lo largo de toda la espalda, por lo que el peso nos queda bien repartido desde los hombros hasta la cadera.

El bebé debe ir pegadito al porteador y en una posición elevada⬆ desde la cuál nosotros podamos darle un beso en la frente sin tener que agacharnos y a la vez sin que se choque la barbilla del porteador y la cabeza del bebé.

Dependiendo del tipo de mochila ergonómica escogida podremos comprobar las diferentes posiciones con que se podemos llevar a nuestro bebé.

Las más comunes son delante (mirando al porteador) y detrás a la espalda. Aunque también hay mochilas que permiten su uso en la cadera debido a que sus tirantes se pueden cruzar. Aunque esta posición se puede conseguir, por lo general no resulta tan cómoda como las otras 2.

Posición adecuada fisiológica en los portabebés

Es muy importante respetar la postura que adoptan los pequeños en las mochilas ergonómicas, para garantizar el respeto de la curvatura natural de la espalda "C" y la posición ranita de sus piernas: sentado sobre su culete, con las piernas flexionadas y las rodillas ligeramente más elevadas que el culete.

Características a tener en cuenta al escoger nuestro Portabebés:

1. Que se adapte al cuerpo del bebé sin forzarlo ni tener puntos de presión.

2. Que se adapte al porteador ofreciendo un buen soporte y reparto del peso.

3. Respetar la curvatura de la espalda del bebé, en posición ” C ” sin forzar en ningún momento.

4. Garantizar la posición fisiológica natural de piernas y caderas en forma de ” M “.

5. Que el niño vaya pegadito al porteador respetando la altura, y sin modificar el punto de gravedad del porteador para garantizar seguridad.

En un próximo post hablaré de los fulares para llevar a nuestros

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¿A partir de qué edad debemos ponerle zapatos a un bebé?
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Cómo fisioterapeuta, os quiero recomendar unas pautas importantes, antes de aventurarnos en el mundo del “zapato” para nuestro hijo/a. Son muchas las preguntas las qué tenemos a la hora de saber si es el zapato idóneo o a qué edad empezar a ponérselos. Pues bien, el bebé durante los primeros meses se relaciona con el entorno mediante los sentidos, y la sensibilidad táctil se convierte en una herramienta indispensable para entender e interaccionar con todo lo que les rodea.

Las zonas más sensitivas del bebé son las manos, los pies y la boca, por tanto, si limitamos la información que puede recibir con unos zapatos, estamos cortando una de las vías de conocimiento y aprendizaje que posee nuestro bebé.

Motivos por los que no se deben poner zapatos a los bebés:

  1. Los zapatos están diseñados para proteger el pie durante la marcha, un bebé no camina, así que no tendría sentido poner los zapatos.
  2. La planta del pie es una zona con muchas fibras nerviosas, por lo que tiene una gran sensibilidad táctil, imprescindible para que el bebé comience su aprendizaje y desarrolle su inteligencia.
  3. Los zapatos limitan el movimiento del bebé. Por muy blanditos que sean, suponen un límite a sus capacidades motrices

En lugar de zapatos disponemos de patucos de tela/lana y de calcetines (desde los más finos para el entretiempo hasta los más gorditos para el invierno) y así poder vestir los piececitos de nuestros pequeños.

Cuando el niño o la niña comienza a ponerse de pie, a caminar apoyándose de los muebles o a ir de la mano, la situación cambia. Las características principales que debe tener un zapato para un niño/a de cualquier edad son:

  • Talla adecuada. Un zapato grande no le dará la sujeción adecuada, creará rozaduras y deformará la pisada. Y uno que ya se le quede pequeño irá deformando su sistema músculo-esquelético.
  • Sujeción y libertad. El equilibrio entre la sujeción del pie y la libertad de movimiento debe ser correcto. Es preferible zapato a bota, el juego articular del tobillo debería quedar libre.
  • Materiales ligeros y adaptables que no impidan la movilidad articular del tobillo o del pie y una correcta sujeción (velcro, cordones, hebillas) en el empeine y en el talón.
  • Suela aislante y antideslizante. La suela debe estar estriada (mejor en distintas direcciones) para lograr una buena adhesión al suelo e impedir que el zapato resbale. La suela debe ser flexible permitiendo que el pie pueda disociarse durante la marcha, pero gruesa, evitando que el peque se dañe con cualquier piedra, obstáculo, cristal...que pueda haber en el suelo.
  • Contrafuerte en el talón. Especialmente durante los primeros pasos, el pie del niño/a es muy flexible, con un pie plano fisiológico. Las costuras y los refuerzos en el talón contrarrestarán la falta de control del pie, distribuyendo el peso del cuerpo de forma correcta. 
  • Ligeros. No deben suponer un peso extra que les impida avanzar.
  • ¿Plantillas? Los zapatos infantiles suelen llevar una plantilla con una elevación en la parte media interna para favorecer la aparición del arco del pie. Este proceso aparece de forma natural por la propia acción muscular, por lo que (en general), no es necesario el uso de una plantilla ni de una horma que influya en el crecimiento y maduración del pie ya que incluso puede dificultar que los músculos y ligamentos realicen su labor. Por fisionomía el pie hasta los 3 años es plano. Por tanto, plantillas con hormas rectas y con una puntera ancha que no altere el crecimiento natural. 
  • Materiales naturales y transpirables

Dicho todo esto, también sería interesante que se combine el tiempo de ir con zapatos, con el ir descalzo para que el pie reciba información táctil y propioceptiva,se adapte a diferentes sensaciones, texturas y terrenos, y tenga libertad de movimiento.

 

Bibliografía

Wolf S, Simon J, Patikas D, Schuster W, Armbrust P, Döderlein L. Comparación de caminar descalzo y con calzado convencional y flexible. Postura de la marcha. 2008 Jan;27(1):51-9. Epub 2007 Mar 13.

Wegener C, Hunt AE, Vanwanseele B, Burns J, Smith RM. 
Efecto de los zapatos en niños que inician la marcha: una revisión sistemática y metaanálisis. J Foot Ankle Res. 2011 Jan 18;4:3.

Jenkins DW, Cauthon DJ. Declaraciones y controversias en la marcha descalza: una revisión de la literatura. J Am Podiatr Med Assoc. 2011 May-Jun;101(3):231-46.

Robinson LE, Rudisill ME, Weimar WH, Breslin CM, Shroyer JF, Morera M. Calzado y desempeño de habilidades locomotoras en preescolares. Percept Mot Skills. 2011 Oct;113(2):534-8.

 

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Cuarentena y tu suelo pélvico
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No soy muy dada a exponer temas personales en redes sociales, pero creo que ésta vez las merece, puesto que puedo ayudar a muchas futuras mamás en su recuperación postparto y del suelo pélvico.

El día 3 de Noviembre nació mi precioso hijo, y muchas sois las que me habéis preguntado del motivo por el que guardo tan a raja tabla el reposo de cuarentena. Si pensara con el corazón, tendría mil ganas de salir, de dar paseos con mi bebé, de ir de un lado para otro…pero si pienso con la cabeza, y con más razón como “fisioterapeuta especialista en Uroginecología y Obstetricia” sé que es necesario-obligatorio guardar reposo las 5 semanas, fundamentalmente las 3 primeras.

¿Por qué?

Hay muchos estudios que verifican y demuestran que el daño que se hace en la zona del periné (independientemente de si ha habido o no, episiotomía o desgarro) provoca una distensión excesiva de los ligamentos y de la musculatura pelvi-perineal.

Esos dos sistemas, de suspensión y soporte, tienen que contrarrestar cualquier presión intraabdominal que ocurra. Esto quiere decir que en condiciones normales, las vísceras pélvicas están suspendidas en el aire por ligamentos y son soportadas por la musculatura pélvica. Pero, en unas condiciones postparto NO pueden realizar ésta función (debido a la enorme distensión).

Por tanto, toda actividad que sea estar de pie, coger pesos, subir/bajar escaleras, empujar a un carrito…en definitiva todo lo que sea hacer un esfuerzo o estar en contra de la gravedad; hace que al no haber un buen soporte, esas vísceras tiendan a descolgarse. Pudiendo crear futuras incontinencias y/o prolapsos.

Además de ésto, hay que añadir que en la etapa del puerperio, se produce lo que se llama la “involución uterina”. Esto es como el útero va reduciendo su tamaño, peso y posición a un estado normalizado. Para que nos hagamos una idea, el útero de una mujer pesa aproximadamente unos 60-90 gramos. Sin embargo, el útero de una mujer en el momento que ha dado a luz pesa alrededor de 1Kg.  

La involución más importante de las vísceras y de los ligamentos ocurre en las tres primeras semanas después del parto. De ahí la importancia de guardar reposo, ya que se junta la falta de soporte + el gran peso del útero que empuja hacia abajo.

Bien, dicho todo esto  ¿Qué pensáis ahora de salir a dar un paseo a los 7-10 días de dar a luz?

Por tanto, os recomendaría:

- Guardar reposo cuarentena.Esto es que en las 3 primeras semanas debes estar acostada en la cama/sofá y solo levantarte para atender a tu bebe e ir al baño. Y en las siguientes 2 semanas, puedes moverte algo más por casa, pero en periodos cortos de tiempo, y si los juntaras todos que no sumen más de hora y media al día.

- No coger peso, ni hacer fuerzas.

- Ponerte una faja pélvica durante toda la cuarentena, con el objetivo de que tengas un soporte óseo. NUNCA una faja abdominal. 

- Limitar a salir lo imprescindible: visitas médicas de tu bebé y tuyas, registro del bebé en el sistema sanitario, libro de familia… Son solo 5 semanas.

Ten en cuenta que si guardas éstos consejos, podríamos ver ecográficamente como un 80% de tu suelo pélvico se recupera SOLO. El 20% restante habría que trabajarlo una vez pasada la cuarentena, con ejercicios específicos perineales y abdominales.

 

 

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